
¿Puede haber alguien que se resista al sabor de un sancocho de la abuela? No importa de qué parte del Centro o Suramérica seas, con qué nombres entiendas los ingredientes, si le pones carne, pollo o pescado, el sazón y sabor que se le impregna a una sopa tan polifacética como el sancocho, por siempre lo convertirá en uno de los platillos culinarios más apetesidos por nosotros los hispanos.
¿Te animas a prepararlo?
Hacer un sancocho “no tiene ciencia” pero sí tiene malicia, esa en la que los tiempos de cocción de las carnes juegan un papel importante y en la que algunas verduras y legumbres deben irse adhiriendo a determinados tiempos para una exitosa preparación.
Hoy por ejemplo, te compartiremos nuestros tips infalibles a la hora de preparar un “Sancocho Colombiano”.
- Carne de Res: La carne debe ser escogida con detalle, ni muy dura, ni muy blanda. En los supermercados existen unos trozos ya porcionados con los que puedes sazonar, o simplemente usar costilla de res. En algunos casos, el sancocho trifásico tambien resulta de la combinacion de costilla de cerdo, carne de res y presas de pollo, lo cual es absolutamente delicioso si la carne es primordial en tu cocina.
- Aliños: para un colombiano una mezcla de cebollas (rama y redonda), ajo, pimenton y comino, sal y pimienta, son la mezcla instantánea del sabor. Sofreir en esta combinación de verduras las carnes, es el primer paso para ¨sellar¨el buen sabor.
- Luego una vez sofrita la carne, se pone agua y se hierve todo junto con las verduras de más dura cocción como son el plátano, la yuca y la mazorca. Al final, se agregan papa amarilla y papa criolla para espesar.
- Unos 20 minutos en la olla expres son más que suficientes para ablandar los ingredientes. Revisa, prueba, degusta, ¿algo más? Por supuesto, el cilantro es uno de nuestros ingredientes estrella, sin éste, la sopa no es sopa y el caldo no sabe a lo que debe saber.
- Una vez tu preparacion esta en su punto, sirve con trozos de aguacate, una arepa redonda y unas cuantas cucharadas de arroz.
Despues de ahí, el cielo. Café o hamaca, ¿qué preferís?